domingo, 5 de julio de 2009

UN PERIQUITO CHARLATÁN

Hace unos días fui a casa de una antigua amiga de mi abuela. Allí vivía Charlie.

Charli no era una persona, ni siquiera un perro. Era un periquito, pero no era un periquito común. Su plumaje era tan colorido como el campo en primavera. El pico era anaranjado con pequeñas manchitas verdes.

Y sobre todo era muy charlatán. Estaba todo el día hablando y haciendo tonterías. Él suele decir
"Buenos días" o " Qué tal, colega". También le gusta que le acaricien la cabeza. La tiene muy suavecita.

Charlie era muy divertido y juguetón. Le encantaba balancearse en las anillas de su jaula y comer pipas de girasol.