Roseta quería comprar un rotulador rojo para subrayar sus apuntes de "cono". A ella le gustaban con mucho color porque así parecían más divertidos. Así que un día fue a comprarlo a la tienda más cercana: los chinos.
-Hola, ¿tienes rotuladores rojos?
-¿"Lotuladoles lojos?
-¿Cómo? no entiendo.
En ese momento de tensión, apareció otro chino:
-Yo sólo quería rotuladores rojos.
-"No entendel, no entendel".
-Roseta gritó: ¡ ro-tu-la-do-res ro-jos!
Así siguieron apareciendo chinos, pero ninguno consiguió entender lo que quería Roseta. La niña, más harta que nunca, gritó con todas sus fuerzas:
- Yo sólo quiero ¡¡¡ rrrotuladores rrrojos!!!
- "Tú sel una niña muy glitona".
-¡Arrrggg!
Roseta salió de la tienda muy disgustada, pero esta vez no la engañaban. Así que decidió comprar su rotulador rojo en la papelería más cercana.



