Un día en el que como todos los domingos, Mónica estaba paseando tranquilamente por el bosque, si dio cuenta de que se había echado por un camino distinto al de siempre, más luminoso y con mucha más arboleda. Con el paso del tiempo descubrió que una sombra se escondía detrás de un nogal. Ella, un poco asustada, dijo:
- Hola, ¿hay alguien ahí ?
Entonces una voz muy aguda y chillona respondió:
- Hola, me llamo Buni y estoy seguro de que seremos muy amigos.
En ese momento, Mónica se quedó asombrada. Era un elfo, vestía con una malla verde que se camuflaba con los colores del bosque. De repente, comenzaron a aparecer gnomos, hadas y toda clase de seres mágicos. A Mónica le dieron ganas de salir corriendo, pero parecían muy simpàticos y ràpidamente se hicieron amigos. Desde aquel día los visita todos los fines de semana, pasan un buen rato jugando al escondite o a la rayuela y saboreando los pastelitos de su abuela a la sombra del nogal en el que se conocieron.



